Aviturismo: 8 buenas prácticas para ejercerlo con responsabilidad

Formar a operadores turísticos y a los mismos viajeros, sobre cómo proteger la riqueza natural y ponerla al servicio del turismo es uno de los objetivos de la ‘Guía de buenas prácticas para el aviturismo en Colombia’  que publica el Programa de Transformación Productiva, PTP.

El turismo de avistamiento de aves es un nicho con rápido crecimiento en Latinoamérica y Colombia es uno de los destinos con mayor potencial. Formar a operadores turísticos y a los mismos viajeros, sobre cómo proteger la riqueza natural y ponerla al servicio del turismo es uno de los objetivos de la ‘Guía de buenas prácticas para el aviturismo en Colombia’  que publica el Programa de Transformación Productiva, PTP.

La publicación es producto del trabajo conjunto entre el PTP, el Fondo Nacional de Turismo y la Asociación Bogotana de Ornitología. 

Las recomendaciones de la guía son una adaptación y se enmarcan en el programa ‘No deje rastro’ (Leave No Trace) del National Outdoor Leadership School (NOLS) de Estados Unidos, importante escuela que se dedica a enseñar ética ambiental en ese país para minimizar o eliminar los efectos negativos en áreas naturales o seminaturales en las que se realice turismo de naturaleza.

“Esta guía busca que todos los que estén involucrados en esta actividad no generen efectos negativos sobre los ecosistemas y las especies. Tiene recomendaciones específicas para los proveedores de servicios de turismo, los guías, los avituristas y, en general, para quien ejerce este tipo de turismo”, explicó Claudia Bedoya, gerente del Programa de Transformación Productiva, PTP.

La guía puede descargarse completa en la sección de Publicaciones de la página web www.ptp.com.co.

1. Diseñe rutas que no impacten los ecosistemas. Estas deben planificarse por senderos adecuados y predeterminados que no impacten los ecosistemas. Infórmese sobre el área donde va a realizar la observación de aves, sus restricciones, el reglamento si lo hubiere y las actividades permitidas.

2. Evite reproducción de sonidos y ‘playback’ para atraer las aves, pues, aunque es una práctica común en el aviturismo, puede alterar a las especies. Cuanta menor alteración se produzca en el comportamiento de las aves, mayor será su conservación y observación en su estado natural, así como será su seguridad. Para un ave, la localización de otra puede representar un pájaro intruso en su territorio, un competidor, una posible pareja o un depredador.

3. Procure no usar comederos, libaderos y cebaderos artificiales para atraer las aves, porque, igual que ocurre con el ‘playback’, esto puede alterar de forma drástica el hábitat de las especies. En cambio, se recomienda procurar que se siembren o conserven especies vegetales nativas que proporcionen alimento de modo natural a las aves.

4. La manipulación de nidos, huevos y polluelos está prohibida. Tampoco se puede recolectar ningún tipo de material biológico, a menos que se cuente con un permiso especial del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

5. Los grupos de avituristas deben ser pequeños; esto ayuda a que todos los que ejercen la práctica puedan observar las aves encontradas o señaladas sin perturbaciones, al tiempo que evita que las especies se sientan amenazadas por la exagerada presencia de personas.

6. Cuanto más conocimiento tenga el guía, mejor. Un buen guía debe conocer sobre las actividades de las aves según temporadas (su periodo reproductivo, de alimentación, de migraciones, entre otros), su historia natural y de las localidades, así como un conocimiento básico sobre ecología.

7. Se debe promover la participación de las comunidades locales. Lo recomendable es que los prestadores del servicio sean miembros de las zonas donde se practica, especialmente los guías (conozcan o no de aves) con el fin de promover la actividad entre ellos y de incentivar la profesionalización rural. Esto contribuye a la sostenibilidad y conservación tanto de las comunidades, como de los ecosistemas.

8. Antes de ejercer como prestador de servicio, debe acogerse a todos los requisitos de la Ley General de Turismo, que indica, entre otras obligaciones, que todos los prestadores de servicios turísticos en el país (hoteles, centros vacacionales, campamentos, viviendas turísticas y otros tipos de hospedajes no permanentes, agencias de viajes y turismo, agencias operadoras, etc.), deben inscribirse en el Registro Nacional de Turismo (RNT). La Ley también ordena hacer la contribución parafiscal para la promoción y competitividad del turismo.

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